|
|
DESEOS |
|
|
|
Dime ¿que debo hacer?,
si tu no me miras,
si tu no te das cuenta
de todo lo que siento
y todo lo que callo.
¿Que puedo hacer
para que voltees hacia mí?
Para que veas quien soy
para que mires
todo lo que haría por ti,
todo lo que dejaría ir.
Quisiera callar esas voces,
pero solo existen en mis pensamientos,
y no dejan de susurrar tu nombre,
mientras yo estoy lejos de ti.
Siento que el viento
trae tu aroma en cada soplido,
que cada nota de música
me grita todo lo que hay en tus ojos.
Cada gota de esta gélida lluvia
es solo un deseo más de estar a tu lado,
que vive mientras está cayendo
y muere al estrellarse
en el suelo frío de tu indiferencia.
Mírame sólo una vez,
observa el interior de mi alma,
descubre que cada grano de arena
del desierto de mi cuerpo
es sólo una vida que daría por ti.
Raúl G.B. |
Juguete Favorito
Hola, me recuerdas?
Soy yo, tu juguete favorito.
el mismo que juraste no abandonar
y arrumbaste meses después.
El mismo que estuvo contigo siempre,
cuando peleabas con tus amigas,
cuando cortabas con tus novios
o cuando te enojabas con alguien,
yo siempre estuve ahí,
aunque fuera en un sucio rincón
pues fue ahí donde me dejaste.
Estuve ahí cuando conociste a ese chico,
el que dijiste que era el amor de tu vida
y con el que duraste meses.
Estuve ahí cuando decidiste entregarle todo,
cuando decidiste dar ese gran paso
y lo disfrutaste apasionadamente.
También estuve ahí cuando formalizó el asunto,
te dio un anillo hermoso
digno de la envidia de tus amigas
y del tierno enojo de tu padre.
Te vi salir radiante rumbo a la escuela
el día de tu esperada graduación,
con tu toga y toda la cosa,
te veías tan llena de vida.
Meses después llegó el gran día,
el día de tu boda,
perdona por no haber ido a la iglesia
pero nadie se acordó de llevarme,
aunque descuida, se que todo salió bien.
dos días después de la boda me viste.
Sí, ahí estaba yo,
en el mismo rincón de siempre,
me viste porque empacabas tus cosas
para mudarte a tu nuevo hogar.
Me dio mucho gusto verte,
tú me abrazaste y comenzaste a recordar
algunos de los momentos que tuvimos juntos.
Después del momento nostálgico
me metiste en una gran caja,
con muchas más de tus cosas,
y la sellaste.
Cuando volví a ver luz me maraville,
tu nueva casa era sorprendente,
me cargaste en lo alto
y elogiaste tu nuevo hogar.
Al reacomodar tus cosas
a mí me pusiste en una pequeña repisa
justo sobre tu cama,
un lugar mejor que aquel viejo rincón,
ahora podía ver todo el cuarto.
Todo marchaba bien,
tu esposo era genial contigo,
no tenías problemas de dinero
y te llevaste bien con todos
durante varios años.
Desafortunadamente comenzaste a enfermar,
cosa muy rara en ti,
pues siempre fuiste muy saludable,
a mí me consta.
Te examinaron unos doctores
y te diagnosticaron un mal incurable,
lo llamaron "cáncer".
Al principio fue duro para mí aceptarlo,
pero luego lo pensé bien
y decidí no dejarme llevar.
Fue entonces que volteaste a mi repisa,
me viste ahí quieto,
me abrazaste de nuevo con fuerza
y comenzaste a llorar.
Yo compartía tu dolor.
y comenzaste a recordar de nuevo.
Recordaste el día en que nos conocimos,
yo estaba en una caja de regalo,
tú comenzaste a abrirla
y fue entonces cuando te vi por primera vez,
una niña pequeña, linda y risueña.
Tú estabas encantada conmigo
sin pensarlo dos veces lo dijiste:
"eres mi juguete favorito",
y yo me llené de alegría.
Pero ahora estoy aquí,
acompañándote en tu llanto,
un llanto que dice "¿porque yo?".
Me volviste a colocar,
pero ahora en tu cama,
justo a tu lado.
Pasaron los meses y tú empeorabas,
fuiste perdiendo los ánimos, las fuerzas
y las ganas de vivir.
Yo me sentía horrible,
tenía un gran enojo por no poder hacer nada,
al igual que tu esposo,
solo éramos testigos de tu decadencia.
Finalmente pasó lo inevitable,
tú moriste,
una nevada mañana de sábado.
No puedo describir lo triste que estaba,
pero estuve contigo hasta el final,
cuidándote en la misma cama.
Tu esposo está devastado,
pero intenta ser fuerte,
yo pienso que lograré superarlo.
Nuevamente pe pido perdón
por no asistir a tu funeral,
pero nadie se acordó de mí.
Al llegar a casa tu esposo lloró,
lloró e incluso maldijo al mundo,
por tu triste pérdida.
Después de algunos meses,
él empacó tus cosas y a mí me guardó
en una bonita caja de regalo.
Se dirigió a casa de tu hermano,
aquel a quien querías tanto
y estaba esperando un bebé
cuando tú te casaste.
Al llegar a la casa saludó a todos,
sacó la caja donde estaba guardado
y se la entregó a una pequeña niña,
debe ser tu sobrina,
y le dijo que era un regalo tuyo,
que sabía que tú querrías que lo conservara.
Ella comenzó a abrir la caja
y la vi por primera vez,
tiene tu misma sonrisa
y se ve que es muy alegre.
Yo aun sigo triste por tu muerte,
aunque me descuidaste un tiempo
yo te sigo queriendo mucho
al igual que yo se que me querías.
Ahora quiero contarte que estoy feliz,
muy, muy feliz.
Pues el día de hoy
tu pequeña sobrina me impactó
y me recordó mucho a ti.
El día de hoy ella me dijo:
"Eres mi juguete favorito".
Raúl G.B. |